Ceras

En términos generales, la denominación 'cera' se refiere a las mezclas de compuestos diversos: ésteresglosario, hidrocarburos de cadena larga, cetonas, terpenoides, etc., que forman materiales con altos puntos de fusión (de 40 a 90°C) y gran resistencia al agua.

Hay diversos organismos que producen ceras:

Existen también ceras de origen fósil extraídas del lignito o de la turba y en algunos casos se conocen como ceras algunas parafinas derivadas del petróleo o de extractos de suelos bituminosos que, en realidad, no son ceras pues están formadas básicamente por hidrocarburos y suelen carecer de ésteres.

Químicamente hablando, las ceras son los ésteres de ácidos grasos saturados e insaturados de cadena larga (de 14 a 36 C) con alcoholes grasos, que son alcoholes alifáticos monohidroxílicos de elevada masa molecular (de 12 a 40 C) —a veces, también con esteroles o hidroxicarotenoides—.

Como ejemplo, el principal componente de la cera de abejas es la miricina, el éster del ácido palmítico con el alcohol mirícico —o melísico—, que se denomina palmitato de miricilo o hexadecanoato de triacontanol:

estructura de una cera
(en rojo la parte del ácido carboxílico y en azul el alcohol)

Otros componentes destacados de la cera de abejas son el ácido cerótico (26:0), ésteres etílicos, hidrocarburos alifáticos y también insaturados, esteroles e isoprenoides como geraniol y farnesol. Su temperatura de fusión está entre 62 y 65°C.

La cera de abejas se ha utilizado desde la antigüedad por sus propiedades protectoras y adhesivas. Se ha empleado como material de sellado, recubrimiento, pulimento y para hacer velas, y también en aplicaciones cosméticas y farmacéuticas.

Funciones de las ceras